Joven y revolucionario
Tengo mucho contacto con jóvenes de ambos géneros y veo; e, igualmente siento, que muchos de ellos están como hibernando en un transitar de vida muy confortable, aceptando todo o manejando la falsa verdad que acompañan las iniciativas de los que quieren cambiar o revolucionar algo.
Dicen que no se concibe una juventud sin espíritu revolucionario.
Por cuanto he caminado en esta vida muchos senderos por los años que acumulo; puedo aseverar que la edad cronológica cuando llega la juventud es de plena evolución de iniciativas, creatividad y deseos de justicia, igualdad, equidad y hambre de cambiar para bien.
Me duele cuando veo a jóvenes que tratan de cambiar las cosas y no se percatan que están retrogradando las situaciones; en la creencia consciente que están revolucionando. Y esto ocurre por la formación mediocre que cargan en sus mochilas.
Siempre dicen que el futuro es de los jóvenes; yo pienso que el presente y el futuro es de ellos.
Para que esto ocurra, necesitamos una juventud más activa y con la mente abierta; para poder visualizar con iniciativa y creatividad sus metas y objetivos.
Hace unos días; en una conversación con un joven, caí en cuenta que siempre está a la espera de lo que le señalen los mayores respecto a lo que debe hacer; y toman estas instrucciones como leyes.
Este tipo de jóvenes los incluyo en el grupo de los "miedosos corajudos". Sí; suena como ambigua esta definición que estoy brindando, pero; la verdad es que tras analizarlos en sus actuaciones, me percaté que hacen todo lo que les señalan los adultos; aún cuando vaya en contra de sus principios; sencilla y simplemente por no ser tildado de conflictivos y por temor a caerles mal a todos.
Y son miedosos corajudos, porque cuando le pides explicación a la situación planteada te señala falsamente que luchó y se enfrentó con todos para obtener lo que sus principios marcaban; pero lamentablemente se enfrentó a personas mayores y al final llegaron a un acuerdo porque ellos saben, pues tienen más edad. Es cierto que quizás tengan más edad; pero si tu propuesta fue bien planificada, con objetivos claros y en la búsqueda del bien común; haciendo la "prueba de escritorio" enfrentando tu criterio contra las otras posibles opciones; y si estas seguro que es la mejor; entonces lucha para que se logre la meta. Si no lo consigues en porque estas en un micro-ambiente donde la mediocridad es galopante y urgentemente lo debes abandonar.
Este tipo de jóvenes no podrán ni en el mañana ser buenos consejeros; si se entregan ante la más mínima oposición y siguen en ese grupo porque da estatus o es una escala para ascender..
No se trata de aceptar todo lo que nos dicen; sino de analizarlo críticamente y tratar de digerir el hecho con el espíritu de renovación.
Están los que se sacuden y mueven con suma inteligencia; esperando el momento oportuno para poder introducir su creatividad revolucionaria en la causa por la que lucha. Este tipo de jóvenes son los que aportan a la vida de todos y el futuro no solamente será de ellos sino vivirán a pleno el presente porque no hay nada más gratificante para la conciencia el saber y ver que una medida justa elevada por uno mismo ha triunfado a pesar de los muchos obstáculos que le fueron puesto en el camino.
Ser joven y revolucionario no es llegar al extremismo de conflictuar todo por el simple hecho de demostrar que se quiere cambiar. El objetivo debe ser cambiar para bien y no cambiar para lo mismo o para peor.
Necesitamos jóvenes con principios éticos y morales que se alimenten de la lectura de las leyes, estatutos, normas, manuales de procedimiento y fundamentalmente escuchar a sus mentores respecto a como actuar en su micro-sociedad para no "derrapar" desde el inicio.
El mejor cimiento para una buena obra es el conocimiento de lo que se quiere hacer y es fundamental que se sepa que respaldos legales tienen. Hay columnas importantes que levantar en esta tesitura y una de ellas es involucrar el espíritu crítico con la lectura y el conocimiento de lo que le es concerniente al caso. No se trata de tener un pensamiento positivo sobre lo que se quiere aportar; el tema primario es tener la certeza de que lo que se aporta es viable; no entra en controversia con las normas y logra el objetivo.
Queridos amigos jóvenes; pregunten a quienes saben; búsquense un consejero o consejera, lean mucho y bien sobre los temas a abordar y preparen su conferencia previendo las distintas opciones que se presentaran durante el tratamiento del caso.
Estoy desgranando estas palabras para mis amigos jóvenes que incursionan en el ámbito de la dirigencia. Sea esta política, gremial, religiosa, deportiva, comunal, etc.
Para ingresar a un nuevo terreno es bueno conocerlo en la teoría inicialmente para poder dar los pasos adecuados en la práctica.
Son jóvenes y pueden revolucionar los hechos; háganlo con altura, cortesía y respeto hacia los demás; sin dejar de lado la posibilidad que existan opciones sobre la misma causa, que quizás sean mejores que las tuyas. Acéptalo si es para el bien común y súmate con aptitud positiva a esa postura.
Creo en los jóvenes revolucionarios; pero espero que abandonen lo trivial, banal, superficial y dejen de lado por siempre esa masa de seres mediocres para sobresalir por formar parte del grupo privilegiado de una juventud que tiene pienso; como dice mi amiga Pepa Kostianovski.
Despójense de ese joven conformista y abandonado a la turba de zombies.
Ármense de conocimientos y empiecen a cambiar pensando en todos los seres humanos que conforman esa micro-sociedad que quieran cambiar e inicien el sendero del triunfo y las realizaciones porque este es el tiempo de ustedes.
Adelante y arriba jóvenes revolucionarios.
Asunción, octubre 28 de 2012